26 may. 2010

Yo solo actúo para salvarme. Es un poco egoísta, pero a su vez dejo que mi luz riegue los ojos atónitos de los que me ven pasar. Mirad que chico tan afortunado, dicen, pero no saben de lo que hablan. No saben de dónde procede esa luz que los ciega, o lo saben demasiado bien. Procede del fuego con que abraso mi espíritu, y yo que me embadurno el cuerpo con gasolina creyendo que así se aviva la llama.
No me vale con pasearme por la vida andando el camino que marca la hierba, allí donde solo hay tierra porque las pisadas retumbantes de tantos otros no dejan a la vegetación adueñarse de la zona. No entiendo a aquellos que se han cansado antes si quiera de empezar a vivir, y ya solo esperan una vida normal y molestar lo menos posible. Yo prefiero adentrarme en la naturaleza, profundizo con la ayuda de un machete, aunque en la aldea no entiendan que yo me cargue la mochila con machetes, puesto que ya hay un camino bien cómodo y libre de obstáculos. No saben que yo quiero obstáculos, que quiero explorar, y aunque me quieran hacer creer que ya está todo explorado, y aunque sea la más pura verdad, seguiré buscando más fuerte y con más ganas.

2 comentarios:

Argot azul dijo...

Atónita me encuentro después de leer esta profunda reflexión sobre la esclavitud de la raza humana y su inexorable condición de ser.
ese trasfondo, crítica al consumismo me ha llegado dentro.

La sutil metáfora, que utilizas para desprestigiar a la aristocracia, defendiendo el comunismo me sorprende y gratifica.

Tus palabras retumban en mi cabeza. Haciendo que me replantee casi hasta nuestra efímera existencia.

Gran texto. Gran autor.

Un saludo.

http://elatauddelmono.blogspot.es/ dijo...

Perfect.

Revuélveme el estómago y limpiame de luz.