lunes 12 de octubre de 2009

Habitación exterior con vistas al campo.
Amarillo, mojado, siempre, silencio.
Resopla la brisa suave entre huecos de persiana,
y la lluvia juega con ritmos inconexos.

Puedes sentir la armonía de repente,
sin miedo a pensar sobre grandezas.
Reposar la cabeza sin necesidad de almohada,
sobre cielos exentos de movimiento.

Repasar silencios con lineas
sutiles, sensibles al tacto,
que susurran melodias al oído,
siluetas sinuosas, ilusiones ópticas,
los restos de un viento que te roza, con granos de nada.

domingo 4 de octubre de 2009

Heroína

Sudor frío, miedo a la muerte.
En cierto modo al hacer esa apuesta sabía a lo que atenerme. Voy a desaparecer.
He perdido. Con un simple disparo seguro que doy sentido a mi vida, pero antes un último chute. He guardado esta para la ocasión y sé que no me va a fallar.
Tómate tu tiempo viejo, que ya no te queda más, trátala con respeto, disfruta del crepitar del suero en la cucharilla, y cómo se baña en sangre un momento antes del éxtasis. Ah, justo lo que imaginaba; por fín algo que me hace desear el metal perforando mi cuerpo, algo que me hace comprender la importancia que cobra la bala, que se hace verbo, que explota en mi carne, que se funde con ella de la manera más sutil, bella y grotesca, que huele a paraíso, que me hace lamer el metal que se corrompe como lo haría un hambriento con un pedazo de chocolate, que sabe a paraíso, cuya textura es materia que se desintegra y todo lo contrario, que unifica todo con tan solo hacerte ver que detrás no hay nada, porque vivimos intentando sortear agujeros llenos de vacío y yo ya estoy cansado. PUM.

jueves 24 de septiembre de 2009

Trafalgar Square

Era un día como otro cualquiera. La plaza rebosaba de turistas, manzanas mordisqueadas y colillas revolcadas en su propia ceniza. Las nubes permitían al sol iluminar al coronel de vez en cuando, de momento no hebía necesidad de tormenta.
Yo me sentaba tranquilo, con el estómago lleno, esperando que los ácidos dentro de mí hicieran efecto sobre la lechuga casi podrida del bocadillo. Un hombre liaba su cigarrillo sin prisa, mientras su silueta se dibujaba sin permiso en el cesped. Un momento de serenidad, de esos en los que no cabe la búsqueda de un fin, solo la espera. El hombre fumó su pitillo y se levantó, con cierto aire de sospecha. Al rato, un muchacho señaló a su pareja el pavimento donde antes se apoyaba el fumador, y leyeron con avidez. Se acercarcaron viandantes atentos, y pronto se formó una multitud alrededor de lo que parecía un dibujo con una inscripción, sin palabras, solo símbolos que llegaban a lo más hondo del cerebro. Preocupados, comenzaron a llamar a sus familias por teléfono. Se acercó una furgoneta gris, de la que salieron unos hombres trajeados que acordonaron la zona. Los cimientos de la National Gallery temblaron. Turistas curiosos miraban por encima del hombro...

Era una grieta cuyo fondo no somos capaces de tocar.

domingo 24 de mayo de 2009

Bla, bla...

La comunidad cuesta, como trasmitir sensaciones intravenosas, casi cincuenta euros, transparentes, al mes, porque la vida tiene su parte de realidad, siempre que no cometamos algún fallo en las cuentas, los hay que miran al cielo para quitarle gravedad al cuerpo, la señora de la limpieza, que soporta el peso de las ideas cuya materialización todavía no se ha practicado del todo, cobra veinte euros la hora, sin tener en cuenta donde se apoyan los pies que tropiezan constantemente, total que entre la señora de la limpieza y el portero no tenemos para llegar a fin de mes, volando sobre la pesadez del cuerpo, habrá que comprar galletas más baratas, volando sobre la gravedad del cuerpo, no podemos seguir pagando al dentista, qué más da no tener dientes si no hay nada que comer, la naturaleza inmaterial del aire que refresca las ideas, ideas graves que se gestan gracias a la falta de gravedad de un día como hoy, de escuchar ritmo y saber darle la vuelta a la página cuando es preciso, escuchar ritmo sin dejar que te atrape para poder así amoldar el cuerpo al ruido extremo. Volar sobre la pesadez del cuerpo. Acompasar con movimientos de cabeza la sombra de unas lentes, que ya no son gafas de judío, sino espejos, que ni siquiera deciden sobre su propio reflejo.

miércoles 13 de mayo de 2009

Pregúntate

Pregúntate. Ya está otra vez, es esa voz que no me deja descansar.
A ver, dime algo más, corrobora mi locura por favor. ¿Ah, que ahora no dices nada?, Por lo menos sé que puedo controlarte, sí, eso, puedo contigo, cuando quiero hacerte callar, te callas.


Que te preguntes, coño.


...

Vale, algo me pasa, bueno, será mejor que pase. Ahora tú y yo vamos a disfrutar de un largo y plácido sueño.
Me pregunto qué tiempo hará, casi no recuerdo la luz. Noche, claro, qué estúpido soy, es hora de dormir, hora fatídica, el reencuentro con mis más oscuros fondos; a saber que nuevos traumas se despiertan... Quizás alguna pesadilla relacionada con su correspondiente frustración. No creo que Freud hubiera enunciado ninguna teoría sobre los sueños si hubiera estado en mi piel. No se ve ni una estrella. Debe estar nublado allí fuera. Esperemos que la mañana me aclare las ideas cuanto antes.

lunes 11 de mayo de 2009

PUM!

"... y quedó abrumada por el dolor, ante el brusco contacto con la realidad que penetraba en su vida como el golpe misericordioso del hacha antes de que sea cortado el cuello de la res"

W. Faulkner

domingo 10 de mayo de 2009

Le soleil est près de moi

Cuando eres invisible te parece que los demás son como ciegos. No pueden mirarte a los ojos mientras hablan. Simplemente no pueden. Tienes que dar pistas para que sepan donde estás, unas palabras entrecortadas para que dejen de malgastar saliva contra la pared; aunque la mayoría de las veces ni siquiera surte efecto .
Soy un condenado a la sombra de los otros. Un ente capaz de hacer rebotar a la perfección los haces de luz que le llegan, gracias a la invisiblilidad sublime.
Tan solo sabe dirigirme la palabra esa pobre viejecilla indigente del parque, que ya no hablará sola nunca más.