26 feb. 2014

Cojines húmedos


Soy un tío serio. Soy un tío serio. Soy un tío normal que se pasea por el salón de su casa una tarde de sábado. O una mañana de sábado depende de cuándo te hallas despertado, porque está nublado y es imposible saber nada por el sol. Por el sol me descompongo como una liana y soy un tío sentado. Un tio sentado. Intento inventar pero no salen grandes estructuras solo hilos que recorren pasadizos cada vez más estrechos y oscuros, hasta que al final ves la luz como en algún sueño que he tenido. Y entras en un mundo que ya estaba ahí y lo descubres lo describes y para mí eso es inventar. Imaginaciones serias. Como que un día iba por la calle y me encontré con alguien y me tomé un café. Y me gustó porque el bar estaba calentito y las patatas bravas saladitas como a mi me gustan. Él se pidió un café yo una caña y un cruassant. Y veía a la gente pasar a través de la ventana pero tú no porque estabas frente a mí de espaldas al cristal. Y tu me preguntabas qué pasa ahí fuera y yo te lo digo, pasa gente, gente que sale de misa y se va a tomar un pinchito unas bravas saladitas nada más. Y tú dices y qué más, y yo te digo que una chica de dieciséis años va a ver a su abuelita y está en la salita comiendo una galleta de mantequilla y hablando con su abuelita, que ve Saber y Ganar. Y mientras la chica piensa en un chico de clase que le gusta, y al chico le gusta ella pero no se han besado nunca ni se van a besar porque ellos están con la duda y prefieren quedarse con la duda y con pensamientos de sala de estar mientras la abuela ve Saber y Ganar. Y el chico se mata a pajas en su habitación pensando en ella, en ese día que estaban en clase sentados uno cerca del otro y ella le roza el codo con la manita y a él se le pone el pelo de punta y se le levanta. Y tú pensarás que vaya mierda hacerse una paja pensando en una rozadita con la mano pero para él es mucho más sexo de lo que te imaginas porque no se pueden tocar ni se pueden besar. Y por un momento han roto la barrera, por un momento y nada más y eso es lo que cuenta. Y la chica piensa que es Domingo y que al día siguiente se sentarán juntos en clase de Ciencias Sociales porque son pareja. No pareja amorosa sino pareja de trabajo y les han puesto juntos no por orden de lista sino por un orden extraño que se le ocurrió al profesor de sociales mientras mordía su tostada con mermelada de frambuesa y le daba un beso a sus dos hijitas antes de que se fueran al cole. Se le ocurrió un extraño orden como de sandwich a pesar de que estuviera comiendo una tostada con mantequilla y mermelada; el primero de la lista con el último y así sucesivamente y resultó que la chica se apellidaba Abad y el chico Zubizarreta así que se rozaron el codo y surgió el amor, las chispas o el flechazo o como quieras llamarlo. Y ahora la chica está solita en casa de su abuelita y piensa en rozarle alguna parte de el cuerpo a su chico Zubizarreta mañana en sociales cuando les pongan juntos por orden de sandwich. Y a él le gustaría un sandwich mano-polla-mano pero ella no va a llegar tan lejos pero casi, se parece a ti. Porque ya en clase le roza el muslo con la mano casi sin querer no se apoya solo roza y el gusano se retuerce en su caverna de nylon.

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