20 jun. 2010

Trompetas de ángeles caídos y trombones, martillos de guerra golpeando bombos funestos que te sumergen en una atmósfera siniestra y fuera de tiempo, allí donde las nubes juegan a imitar las luces sombrías que soportaba Turner en su cabeza, en su desdichada y magnífica frente. Así es como entré en mi madurez post apocalíptica, con el consuelo de una infancia ya vivida y de la muerte más de cerca y más profunda. Yo era ellos y ellos eran yo cuando cruzaba la puerta de madera quemada, un hilo externo de armonía y catástrofe unía nuestras almas de forma torpe y sucia en ocasiones, pero en otras con la sublimidad de las nubes en el cielo, arrastrándose hacia algún lugar fuera de la conciencia de los pobres, pobres monos que las miramos preguntándonos. Preguntándonos el por qué de tantas cosas inherentes a nuestra contradictoria condición de seres con una porción demasiado pequeña de cielo en nuestro interior. Una sombra, una capa de gruesa oscuridad y trampas morales que no dejan exteriorizar el único sentimiento que importa, ese innombrable y secreto que todos perseguimos, unos con más acierto que otros, pero todos con la misma intención de salvarse. Salvarse de una caída desde la ventana de un cuarto piso por propia voluntad, por puro desasosiego e incertidumbre, impaciencia, rabia, ira y todos los pecados capitales juntos en una mezcla furiosa y tempestuosa, en una tormenta, un tornado que reparte fogonazos y destellos que expresan la agonía del sufrimiento en la luz con la mayor elegancia melancólica.

2 comentarios:

http://elatauddelmono.blogspot.es/ dijo...

Al fin te encontré!

Menudo caos sentimental arrastras.
Necesitamos una buena sobredosis de algo que no engorde.

Por cierto, la última vez que me tiré por un balcón fue la hostia.

Contacta conmigo.

Danibluesen

MuñEkiTa CaT dijo...

ola!!
tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs.

Y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

Espero tu Respuesta a munekitacat19@hotmail.com

Un cordial saludo

Catherine Mejia