12 oct. 2009

Habitación exterior con vistas al campo.
Amarillo, mojado, siempre, silencio.
Resopla la brisa suave entre huecos de persiana,
y la lluvia juega con ritmos inconexos.

Puedes sentir la armonía de repente,
sin miedo a pensar sobre grandezas.
Reposar la cabeza sin necesidad de almohada,
sobre cielos exentos de movimiento.

Repasar silencios con lineas
sutiles, sensibles al tacto,
que susurran melodias al oído,
siluetas sinuosas, ilusiones ópticas,
los restos de un viento que te roza, con granos de nada.

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