10 may. 2009

Le soleil est près de moi

Cuando eres invisible te parece que los demás son como ciegos. No pueden mirarte a los ojos mientras hablan. Simplemente no pueden. Tienes que dar pistas para que sepan donde estás, unas palabras entrecortadas para que dejen de malgastar saliva contra la pared; aunque la mayoría de las veces ni siquiera surte efecto .
Soy un condenado a la sombra de los otros. Un ente capaz de hacer rebotar a la perfección los haces de luz que le llegan, gracias a la invisiblilidad sublime.
Tan solo sabe dirigirme la palabra esa pobre viejecilla indigente del parque, que ya no hablará sola nunca más.


5 comentarios:

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Será invisible pero su sombra se extiende por toda la avenida

Alejandra Menassa dijo...

Hola Miguel: quizás es la palabra lo único que nos hace visibles a los otros. No nos ven hasta que no articulamos un humano sonido, un placer volver a visitarte después de tanto tiempo

€_r_i_K dijo...

Es cierto, lo importante es que estemos, ante la ceguera de los demás, estará nuestra imperninente lucha por seguir estando...


Salu2ssss....

Tom Hagen dijo...

Jejejej. Eres como el Leprechaun de Ralph pero en bohemio.

Begoña dijo...

Dado que yo fui la mujer invisible por excelencia para muchas personas y durante muchos años, entiendo lo que aquí escribes, y me derrito en tu final tan tierno.
Un abrazo.
P.S. Mis raices, por parte de padre, son salmantinas.