5 mar. 2014

Yo siempre acabo primero pero mal

2.
Hola buenos días hacía tiempo que no te veía bien, empecemos. Estábamos tú y yo sentados en un parque, te acuerdas? y entonces te empecé a contar lo de mi encuentro con Lndrl Mndrl. Recuerdo que íbamos a toda prisa entre calles mojadas de piedra y oscuras, y llegamos a un sitio muy lujoso creo, eran puertas de cristal incrustadas en la piedra que no se de qué manera podrían abrirse pero el caso es que dentro un vestíbulo iluminado con muebles caros como de hotel. Y estaba Lndrl Mndrl, que era mi colega y lo sigue siendo, un amigo y yo. Nos metimos en el vestíbulo al que se accedía a través de una de esas puertas que tienen aspas y giran y Lndrl Mndrl fue el primero en cruzarla craso error, porque no sabía muy bien cómo funcionaba y se puso a dar vueltas a toda leche y la puerta estaba bien engrasada así que podía girar todo lo que quisiera, y giraba tan rápido que hasta despedía una suave brisa. Y cuando terminó de girar allí estaba mi colega Mndrl, larguirucho, delgado, con un sombrero y traje, íbamos todos con traje. Y yo vi su rictus y estaba con la sonrisa de loco que se le pone a veces y salió por la puerta pero en dirección contraria. Lndrl que tenemos que ir a la fiesta. Es que Lndrl era escritor, poeta visual le gustaba llamarse, y teníamos una fiesta muy importante a la que acudir en el hotel, pero claro, Lndrl salió con tanta vuelta por el lado que no era y se puso a correr calle abajo. Corrimos detrás pero no había quién le pillara así que desapareció de la sociedad y del mundo y ahora solo le recuerdan en conferencias y pequeños actos académicos. 
En una ocasión yo tenía que dar una conferencia sobre él en la cocina de una casa de pueblo, ya he dicho que eran actos pequeños, pero no me había preparado nada así que conté la anécdota que te acabo de contar y recité un poema que tenía apuntado. Tenía apuntados más datos pero se me borraron así que recité el poema “agua”:
agua
repartidor de periódicos 
estrenas un chandal pero nadie te ve
el repartidor pasa entra y te tira el periódico al felpudo y piensas
esto es España y aquí nadie reparte los periódicos te los lees en el bar
orinas y metes los pies en las zapatillas de andar por casa y el retrete está lleno de agua
te enfundas tu smoking y vas a comprar una barra de pan y unas rosquillas
desayunas la tele encendida mojadas en leche y unas galletas recién salidas del paquete
necesito nuevas
pastas de dientes que me miren a los ojos y me reordenen un poco la cabeza
el calambre
me dió esta mañana en el pie malo el que siempre sueña el que siempre anda borracho
el que hace pis en los felpudos de las gentes
el que me obliga a poner eses al final de las palabras

como si todo fuera obra de un mono automático

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