4 oct. 2010

Estas manos que escriben no soy yo cuando sonrío, ni cuando finjo indiferencia o admiración. Éste es mi yo verdadero, mi yo más oscuro e impenetrable. Noto cómo ha venido para quedarse, cómo me despelleja vivo para poder aflorar, arrebatándome esta máscara impuesta por otros. Sólo ahora yo soy alguien. Sólo ahora merezco vivir; y quiero crecer, quiero que mis piernas me impulsen hacia lo más alto, quiero oír el chocar de mi cráneo contra la bóveda del cielo. Ya no hay barco ni hay avión. Ya no hay viaje. Solo yo con mis sueños y aspiraciones. En dos páginas de Word he podido destruirme para volver a nacer con más fuerza, he crecido un palmo, o quizás me he hundido más todavía, pero estoy satisfecho de mi cambio de estado, ya que hay movimiento en mí. Sin embargo sigo siendo un ser estático, un ser que necesita de la seguridad para poder soportar el día a día, al que le sobra como placebo el poder balancearse sobre la silla de su escritorio un día oscuro como hoy. Un día oscuro como él. Un día oscuro como la música que atraviesa mis tímpanos para sacudirme el cerebro con oleadas de placer, éxtasis en estado puro, alterador de la conciencia, manantial de colores y sentimientos, sacudidas de puro ámbar. Por una vez el capullo comienza a abrirse para estallar de pasión. Para hacer públicos sus estambres, para que avispas y abejas asesinas chupen todo mi ser hasta resecarse y morir, hasta ser uno con el asfalto para así poder abonar otra mente en estado puro, una mente que no deje de ser otro paso hacia el ser supremo, un eslabón más en la cadena evolutiva. Las astas de un helicóptero me trepanan los sentidos y mientras un té calma mi sed de sangre. Deseo de desgarrar músculos y tendones con estos caninos que un Dios maléfico me dio. Ése mismo que arrancaba costillas a sus juguetes. Él quiere que se los devuelva, pero yo no pienso obedecer a sus designios.

2 comentarios:

Argot azul dijo...

Si quieres sentirte asi, yo te recomiendo la cafeina, no esta tan rica como el cola cao, pero te da un subidón no te aporta ni el azucar.


¿Has crecido un palmo, que parte de tu cuerpo exactamente?, porque yo te he visto tan alto como siempre

P.D: Mis juguetes no tienen costillas.

Alicia María Abatilli dijo...

Lo de los juguetes, las costillas o cosquillas, un sentimiento que no es fácil de internalizar.
Alicia