3 abr. 2009

Portada de un libro de Beckett

Sabes lo que te espera al final del camino? un muro de piedra. Un muro de piedra desnudo, frio. Piedra húmeda, gris, mojada, encharcada por el paso del tiempo. Viento gris que agita la hierba alta, que ha crecido más de la cuenta, cerca del muro. La piedra le alimenta, por eso es tan alta. Tan alta que parece que un día llegará a sobrepasar el muro y podrá ver lo que se esconde tras él. Pero la vista no deja opción. No hay ojo que pueda llegar a ver el final, solo el inmediato guijarro que se funde con cemento. Guijarro gris y curvado, redondeado por cada obstáculo que encontró a su paso por el río. Obstáculos imperfectos que dieron lugar a una perfecta curva, suave y alisada. Guijarro gris rodeado de cemento, también gris. Un ejercicio de conciencia, tan solo para comprobar que se asimila un conocimiento, para poder fijarlo con palabras. Poder fijar su reflejo, porque en él nunca aparecen las palabras, porque nunca se deja ver, permanece tras la cortina de sombra que son los sentidos, ajenos a todo juicio imparcial. No hacen más que intuirlo, (instinto de supervivencia) tan solo el sentimiento de que existe para poder mejorar con el tiempo, pero el tiempo es más largo que su corta vida, y el tiempo siempre deja un horizonte tras de sí, y tampoco deja ver un final; así pues estamos en el medio de nada, intentando superarnos, intentando ver más allá. Como la tortuga que busca un punto de apoyo para poder darse la vuelta, pero no sabe que tras posar las patas en el suelo, seguirá sometida a la ley de gravedad, que no la dejará escapar con el viento, solo cambiar.

Y mientras él pensaba en el mejor método para poder chupar las dieciseis piedras en cada ciclo...

5 comentarios:

Tom Hagen dijo...

La metáfora es buena!.

Alimontero dijo...

Coincido...es lo que dejas en tus metáforas...cuánto tiempo!...te dejo un gran abrazo!
Ali

ÓNIX dijo...

Oye me encantan tus metáforas.. Tenía cierto tiempo sin leerte, acá estoy de regreso y como siempre, fue todo un placer...

Cabeza de Hierro dijo...

Ya solo el título abre el apetito, todo tributo a Beckett es poco.
En cuanto al resto del relato... genial, como siempre. Un pesimismo alegre e incluso juguetón.
Y parece que hay continuación (slurp, slurp).

Lao dijo...

"El tiempo deja un horizonte".Aguda prosa, muy buena elección. Un poco triste la actitud...
Muchos saludos