7 dic. 2013

Pez Oriental XVIII


Mi inglés es muy malo, pero aún así consigo hacerme entender. Con que haya uno en el grupo que sepa un poco de español ya puede hacer de traductor a los demás, es muy fácil: me restrinjo a la información imprescindible y la acompaño de gestos explicativos y graciosos, no hace falta más. Y los ingleses dan más pasta. Más que los franceses, y  mejor no hablar de los portugueses. Sigo en mis trece. Me gusta explicar las anécdotas en torno a esta casa, vale, me he inventado la mayoría, pero merece la pena, son mentiras piadosas que estimulan y hacen crecer el interés, ¿que de malo podría haber en eso? Aunque la verdad es que según mi primer día llega a su fin me voy dando cuenta de que mañana no voy a volver, ni al siguiente...  Hoy me lo he pasado bien, pero no lo veo como una actividad constante. Sólo para un día, y sobra. Además me apetece hablar con el capitán. Desde que hemos llegado aquí casi no hemos hablado más que para el tema del alquiler, y bueno, no digo que nos llevemos estupendamente y todo eso, pero sí que solíamos pasar los días juntos hablando de tonterías cuando estamos aburridos, y lo echo de menos. Voy a casa. Es extraño. Antes tenía unas motivaciones inmensas por comerme esta ciudad, quiero decir, descubrir gente, espacios, ambientes... Un universo lleno de posibilidades, donde no tenga tiempo para aburrirme y me llegue a saturar información. Sí, eso es lo que quería, pero a mis momentos de euforia les siguen momentos de apatía, y es algo que no se puede negar. Necesitamos un receso antes del próximo empujón. Yo creo que el haber estado en contacto constante con turistas me ha bajado el ánimo, la próxima vez que salga seguiré al pintor de ceras plastidecor hasta la guarida del club de exprimidores, secta repleta de invocaciones, demonios encerrados en ánforas y velas encendidas. Pero ahora no, ahora toca descansar, dormir un poco. Ojalá esté el capitán en casa, aunque no creo, me dijo que iba a bajar al bar. ¿A qué bar? No lo sé, a cualquiera, supongo. De verdad me gustaría encontrarle en casa.

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