25 sept. 2013

Hoy, Miércoles 25 de Septiembre de 2013, he leído en el periódico El Pais (versión on-line) el siguiente titular: “La vía Láctica sufrió un cataclismo recientemente” 
Al parecer se desprendió energía a niveles anómalos de su centro, un agujero negro que se lo chupa todo, y en el que supongo que acabaremos nosotros también, aunque no se mucho de astrofísica la verdad. 

Debió de ser alucinante, igual se tragó a un planeta enorme y hubo chispas y ruidos, bueno ruido no, pero seguro que colores de esos que salen en las fotos de la Nasa. ¿Y si un cacho de planeta saliera despedido y nos diera a nosotros, o si la explosión que se genere nos engulle? Pues que no nos enteraríamos de nada, tanta ciencia para nada; todavía no hemos llegado a colonizar planetas en otras galaxias como en las pelis, así que nos comeríamos los mocos. En un instante toda la vanidad humana, todos los proyectos de futuro se irían a la mierda. A tomar por culo la ciencia. Y digo la ciencia, porque las artes nunca se plantearon ningún plan de futuro. Sería un estallido muy humanístico. Los malos ganan, a riesgo de pecar de maniqueísmo. Pero todo el mundo sabe que eso es imposible, que confiamos en la ciencia, que nunca se equivoca, aunque las noticias a veces regalen pedacitos de misterio.

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