10 feb. 2014

Seymour Hoffman

Me vienen a la cabeza dos personajes que parecen confabulados contra ti y parte de ti al mismo tiempo, aunque quizás ni los conozcas. 
Uno es Seymour Skinner, director de instituto con pasado oscuro que lleva una vida-tapadera. Se ajusta a su papel con tremenda perfección, hasta finge que su madre le maltrata rozando casi el ridículo. 
Otro es Albert Hofmann, un científico bastante normal que casi comparte tu apellido, hasta que una de sus invenciones le hizo dar una vuelta en bicicleta de la que nunca volvió. Algunos le encontraron y en vez de hacerle volver ahora están dando vueltas en bici por algún sitio. 

Un día te encuentras en tu apartamento con dos copas de más y te apetece un pinchacito, nada grave. Vives cerca de donde vivía antes tu camello por casualidad, y le llamas, pas grave. 


Todo esto nos enseña una gran lección: La heroína es como el fumar, si bebes no puedes dejarla.