23 sept. 2012


Mm supongo que el escritor o el artista intenta arrugar un día plano (que pueda parecer rutinario). Doblar unos pliegues en la consciencia cotidiana para que el lector se entere de que hay gente que sufre, que vive. Hoy alguien recuerda a un amigo fallecido mientras da un paseo arbolado (tejos), y el color rojo teja, anaranjado, le viene a la mente y le funde una parte del cerebro, como si fuera droga, haciéndole percibir el orgasmo de la belleza. No sé por qué, pero el naranja es un color especial para mí. Supongo que representa la creatividad, esa esencia que por un momento parece verdad, pero que se desvanece en unos instantes sin dejar ni rastro, como un atardecer. El verdadero artista es pasajero y sólo deja destellos tras de sí que cada uno interpreta como quiere. La ciencia tiene miedo, y prefiere quedarse con la certeza duradera. El artista es el temerario, el que no teme tirarse en paracaídas arriesgando su vida, esto es, el que no teme la belleza (sensación cercana a la muerte), el que roza la locura sin temer dar un paso más cerca del manicomio, el que se deforma y se abre, sin miedo al cambio de conciencia. Cuando vuelve de su caverna intenta pintar el mundo que ha visto, provocando a la gente sensible y  aventurera.

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