29 may 2010

Escenario: Sol abrasador y dolor de cabeza, paseo intranquilo y nervioso por entre la gente atareada con su mañana de sábado, soy un intruso y trastabilleo, me choco con los edificios y la gente como un ser que no tiene cabida en ese ambiente. Tras corroborar mi sin sentido cruzando una calle desolada escuché una gota de magia, una conversación perdida tan real que mi cuerpo sufrió una sacudida inmensa y mi espíritu rebosó a borbotones haciéndome desmallar de puro éxtasis:

Pues le he estado dando vueltas y sabes lo que pienso? Estoy convencido de que esto va a terminar así, ya que como te decía...


....y no solo eso, sino que...

...quizás solo sea una simple impresión, pero cada día que pasa se aferra más a la realidad con las afiladas garras de su pasividad.

26 may 2010

Yo solo actúo para salvarme. Es un poco egoísta, pero a su vez dejo que mi luz riegue los ojos atónitos de los que me ven pasar. Mirad que chico tan afortunado, dicen, pero no saben de lo que hablan. No saben de dónde procede esa luz que los ciega, o lo saben demasiado bien. Procede del fuego con que abraso mi espíritu, y yo que me embadurno el cuerpo con gasolina creyendo que así se aviva la llama.
No me vale con pasearme por la vida andando el camino que marca la hierba, allí donde solo hay tierra porque las pisadas retumbantes de tantos otros no dejan a la vegetación adueñarse de la zona. No entiendo a aquellos que se han cansado antes si quiera de empezar a vivir, y ya solo esperan una vida normal y molestar lo menos posible. Yo prefiero adentrarme en la naturaleza, profundizo con la ayuda de un machete, aunque en la aldea no entiendan que yo me cargue la mochila con machetes, puesto que ya hay un camino bien cómodo y libre de obstáculos. No saben que yo quiero obstáculos, que quiero explorar, y aunque me quieran hacer creer que ya está todo explorado, y aunque sea la más pura verdad, seguiré buscando más fuerte y con más ganas.

17 may 2010

Hoy es uno de esos días sin eco, con mucha actividad, presiones y movimientos de manicomio. Yo me he dejado amoldar por la presión, y mi entumecido cerebro ha aprovechado la ocasión para hacerse notar haciéndome cometer innumerables absurdeces (“la recta real está llena de hijos de puta” fue su última frase antes de convalecer ante el teclado). Hoy estaba sin ganas de nada, puesto que ya sabía con pelos y señales lo que le tocaba hacer gracias a mis constantes charlas, así que ha decidido por su cuenta manifestar su descontento enviándome al centro comercial a comprar algo de lo que se ha arrepentido en el último momento, convenciéndome de la inutilidad del consumismo del que iba a ser partícipe. Realmente yo no necesitaba comprar nada, pero él quiso que me diera un paseo incoherente entre máquinas ya casi desfasadas y curiosas amas de casa que solo querían un café gratis de media tarde. Pues ha sido gracias a su burla que mis manos juguetean ahora con las teclas, salvándome de esta aplastante jornada, y no puedo menos que darle las gracias, ya que pensaba que me acartonaba cada vez más en este presente insulso, sin aliciente y programado ya de antemano por pedagogos idiotizadores de masas que me ha tocado vivir. Nos trituran el cerebro para amasarlo y darle la forma que les plazca, aunque luego se quejan porque esa inmundicia se les desmigaja en las manos y no consiguen darle la forma deseada. Yo he decidido cubrirme con una coraza de inconformismo, y ya pueden intentar rasgarla con sus afilados picos, que no conseguirán atravesar nada. Es al atardecer en mi cubículo cuando dejo respirar tranquilo a mi grisáceo amigo; le masajeo con un poco de música, pero él siempre gorjea pidiendo más.

Y no hay nada más que añadir. Cuando te das cuenta de que las pequeñas cosas ya no te hacen ilusión, cuando se agota la búsqueda de motivos más profundos para sentirse realizado... es cuando uno debe darse la vuelta para mirar hacia dentro. El problema es el miedo a que la cabeza salga disparada tras forzar un giro inesperado. Quién sabe, quizás algún mecanismo falle, caiga al suelo y se manche. Me gustaría encontrar una forma de pensar que le permitiese a mi cuerpo segregar hormonas placenteras siempre, pero supongo que necesitamos una dosis de aplastamiento personal para que no nos acostumbremos demasiado a ese chute angelical. Ahora entiendo a los masoquistas, como Jesús por ejemplo, que prefirió reservarse para una explosión final de placer que inevitablemente le condujo a las alturas.

11 may 2010

Ayer me adentré en la vagina de mi creación, una hendidura con borde morado y naranja en lo profundo. La encontré justito en la bóveda de mi cráneo, que descubrí mientras paseaba por los jardines de la sien, donde sopla una brisa suave y refrescante que precede a tormentas eléctricas de viento y conocimiento, corrientes de energía química que se bambolean entre el occipital y el frontal masajeando todos los resquicios insondables que la luz nunca conoció gracias al éter que flota a mi alrededor.

6 may 2010

Y froto, froto con fuerza las cenizas en mi cabeza esperando la chispa que las haga saltar en todas direcciones. Primero un resplandor azul que ilumina la sonrisa del niño que descubre el fuego por primera vez. Después el despertar de la llama, inmensa, portentosa, el torrente de palabras que deja sin aliento al primer mono que concibió la palabra amor, sentimiento, idea, paz, guerra, bien y mal. Una lucha constante entre quedarse atrapado por las palabras y romper su telar elástico y pegajoso, denso e insondable, que solo el fuego puede disolver.