-Y llegados a este punto, dime de qué te han servido todos estos largos años de existencia que has padecido. ¿Te sientes satisfecho, sientes que tus logros te han ayudado a…, no se, progresar y esas cosas, ser feliz, sentirte mejor contigo mismo? Sí, puede que en algún momento hayas podido experimentar alguna de esas gilipolleces, que hayas caído en el único colchón blandito que hay en el enorme campo de minas que es la vida; y en caso de que hayas tenido esa suerte, dime, ¿de qué te ha servido; no habrías preferido saltar en pedazos a ese calor asqueroso que dan los colchones?. Dime, respóndeme, ah, no puedes responder, yo no te dejo; ahora me vienes con esas. Que sepas que estoy aquí ensuciando mi inocente recortada con tus babas porque tú me llamaste, sí, no me mires con esa carita de cordero degollado. Joder, ¿qué te pensabas que era todo esto, una broma? Mira que te lo dije, que esto no es un juego, que una vez que has entrado no puedes salir; ¿y ahora me vienes con que prefieres ignorarlo todo? Venga hombre, ya te di esa oportunidad una vez, ¿recuerdas?; y no supiste estar a la altura, tenias que saber siempre más, hasta que sobrepasaste el límite de mi paciencia.Ya es tarde amigo. Lo siento mucho, pero has elegido un camino de…
Pumba, crash, pum!
-¿Pero que cojones? No, espera, en realidad no pensaba hacerlo, no, no me mates tio.
PUM, PUM.
Jodido egocéntrico. Odio a esas personas que sueltan peroratas cuando van a matar a alguien. Sobre todo si al que van a matar soy yo. Se creen inmunes por tener el dedo sobre el gatillo. Tiene lo que se merece. En fin, ya pensare en cómo deshacerme del cuerpo, ahora necesito complacer al mío.
Es increíble cómo ha cambiado todo. Antes los locales estaban abarrotados de mujeres jugueteando con el loco e incomprensible be bop. Ahora solo se escucha música electrónica que restriega una escala de jazz por el suelo; y un montón de gente hablando educadamente sobre la crisis, riendo tranquilos porque ellos no se van a ver perjudicados. Solo se compadecen de los pobres que no tienen asegurado el sustento, que tendrán que hacer malabares con el sueldo mientras ellos se atiborran de martines bien cargados. El mundo ya no es lo que era, pero supongo que no será lo que es, así que será mejor aprovechar mientras se pueda.
-Camarero…
Ese escote está bien llevado.
-Un bourbon con hielo.
-¿De que marca señor?
-Mientras sea de Tenesse, estará bien.
Estoy harto de esa falsa educación que no hace más que alejarnos. Ahora solo se habla para decir gracias, por favor y no de las cosas realmente importantes.
Drogas, trabajo, drogas.
Y qué más da.
28 ene 2009
23 ene 2009
Con olores de nostalgia
A la orilla de tus ojos
Se me abren mil ventanas
que me miran, de repente
sin decir una palabra
Entre, brisa, gira, suave
Al filo de la montaña
con olores de nostalgia
haciendo magia
Nostalgia
significa
dulce aroma de castañas
de miel,
dulce y difusa
de miel...
amarga
Se me abren mil ventanas
que me miran, de repente
sin decir una palabra
Entre, brisa, gira, suave
Al filo de la montaña
con olores de nostalgia
haciendo magia
Nostalgia
significa
dulce aroma de castañas
de miel,
dulce y difusa
de miel...
amarga
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poesía
20 ene 2009
Brilla el Sol sobre mi ventana gris rota
Brilla, un futuro, sueño, soy dueño
Él mira, llora sonriendo
Sol, ilumina el gris del cielo
Sobre mi cabeza un pájaro en vuelo
Mi camino es un sueño
Ventana hacia la nada
Gris, mancha, sueño que escapa
Rota el ancla, yo no soy nada
Él mira, llora sonriendo
Sol, ilumina el gris del cielo
Sobre mi cabeza un pájaro en vuelo
Mi camino es un sueño
Ventana hacia la nada
Gris, mancha, sueño que escapa
Rota el ancla, yo no soy nada
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poesía
16 ene 2009
Occidente

Cada día me levanto a recoger el falo dorado. Ese que me envuelven en una funda blanquecina de plástico, para que mis manos sudorosas no lo contaminen. Por tan solo media moneda, tendrás el cuerpo de Cristo en la cocina todas las mañanas, engañando tu masculinidad; encerrándola entre una masa de harina y levadura para que todo el mundo pueda vivir tranquilo; sin tormento sexual, preguntas, preocupaciones ni revueltas.
Esta es la verdadera agonía del cristianismo.Esto es occidente.
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Microrelato,
prosa
Cuerpo
Nunca antes había estado tan ebrio como ahora. Solo soy un cuerpo deambulando en la claridad de las calles de la luna. El suelo está encharcado y mis pobres pies no saben mantener la compostura, no saben soportar el whisky que los riega desde las alturas. “Pero mírate, si casi no puedes avanzar, caminas serpenteante sin camino, solo por el placer de seguir hacia delante, por el orgullo de saber que tus venas, antes de explotar en una orgía de alcohol, siguen bombeando sobre la marcha”. Mis párpados no obedecen, caen como plomo sobre sus indolentes ojos y mi cuerpo tiembla antes de caer (con un golpe seco, rotundo, que pone punto final a mi historia) en un estanque de agua sucia.
Parece que no ha dejado de llover. No sé cuánto tiempo habré estado tirado en este callejón sin salida; pero, gracias a dios, mi despierto cerebro ha conseguido escapar del baño pegajoso de licor que le tenía preparado. Todavía no ha amanecido. El suelo está sucio y mojado, asfaltado por colillas de cigarros sin acabar. Mi mano frágil se apoya en un cristal roto. “No estás hecha para estos ambientes”. Debe ser porque la lógica no me deja creer en la casualidad o porque el corte sigue rezumando sangre pero no dejo de verme renacer de la botella que me atrapaba. He roto el cascarón, solo me queda volver a aprender a andar. Necesito una madre que me saque de este círculo de perdición y me lleve por el buen camino; y qué mejor sitio para encontrarla a buen precio que el que me señalan esos neones multicolores y parpadeantes.
En la habitación todo empieza a cobrar sentido. Poco a poco las incongruencias del pasado se trasforman en una nube de polvo sin importancia tras cada paso hacia la estrecha cama de somier oxidado. Toco su piel desnuda bajo la luz agresiva de la lámpara; pero cuando la luz roza su espalda ya no es agresiva, es suave, aterciopelada; forma curvas de sombra que poco a poco desvelo bajo mis dedos; y a cada paso, ella también roza mi piel, y siente cada parte de sí como yo la siento, como un entramado que se acopla perfectamente a mi cuerpo, con una especie de simetría incomprensible, pero debemos suponer que existe porque eso es indudable.
Tu pureza me hace sentir el deseo más animal y primitivo. Gracias a ti puedo bajar de la nube que me aprisiona, esa nube soñadora a la que accedí por frustración, por añoranza de oscuridad, porque la luz ya no me hacía ningún bien y necesité del candil y la humedad del sótano para alimentar a mis demonios. Ahora los pies tocan el suelo y siento mi cuerpo pesado cayendo hacia ti, hacia tu falda aterciopelada. Tú me haces recordar la inocencia, el retozar en el césped despeinado, esos paseos tranquilos sin preocupaciones insanas, allí donde no importa el lenguaje con que se interprete el mundo.
Estoy enfermo, y las drogas son el forúnculo que lo pone de manifiesto, pero por ahora permanece escondido tras la inmensidad de estos pechos carnosos, y vivo, sufro tu aliento ácido con olor a humanidad. Recorrer cada porción de tu cuerpo es como mirarme en un espejo, contemplar un complementario inalcanzable por definición; pero si logro el imposible, si mi cabeza consigue levantar las barreras que analizan cada movimiento y me deja ser uno contigo, entonces pequeña, no sabes lo que te espera; en toda tu sucia vida no habrás visto algo tan bello como el espacio, un lugar que no es perceptible por los sentidos, cuya dualidad esconde el secreto del pensamiento.
¿Por qué me dejas decir tantas insensateces Dios? ¿Por qué le dejas creer a tu obra insignificante que en sus palabras se encuentra el secreto de la vida?
Ya no creo en ti.
Déjame fluir contigo hasta lo más recóndito de tu ser, hasta que lleguen a mi todos los riachuelos de tu alma atormentada, que fluyan todos hacia mí, que yo bien sabré que hacer con ellos. A cada parte de ti le tengo reservada la forma más perfecta. Se amoldará a ella sin querer tan solo por casualidad inapelable. Y cuando la aplicación llegue a su fin, entonces solo cabe esperar una cosa, y ya sabes cuál. Lo supiste desde que atravesaste esa puerta de bisagras chirriantes, el punto de non retorno, el umbral hacia otra dimensión. No puedes resistirte. Tú querías que simplificara lass pequeñas imperfecciones hasta que la simpleza de una recta definiera tu belleza formal. Tengo hambre de ti, te necesito para sobrevivir al menos en tu historia, necesito hacerlo, poder aprovechar este último pedazo de realidad que la vida me ha preparado.
Tu belleza se asegura un lugar en el cielo. Cuando no miras, cada gesto inconsciente, cada palabra inocente que sale de esos labios carnosos crean arte. Acarician un espejo, donde se refleja la grandeza de tu alma. Pero ese espejo está sucio de perversidad, y no deja de escupir poesía contra la falda.
Dios ven a ayudarme. Ven a sacarme. Te prometo que si lo haces me agarraré a tu fe hasta que mis manos no puedan soportarlo. Pero ya sé tu respuesta. No quieres unas manos manchadas de sangre.
Parece que no ha dejado de llover. No sé cuánto tiempo habré estado tirado en este callejón sin salida; pero, gracias a dios, mi despierto cerebro ha conseguido escapar del baño pegajoso de licor que le tenía preparado. Todavía no ha amanecido. El suelo está sucio y mojado, asfaltado por colillas de cigarros sin acabar. Mi mano frágil se apoya en un cristal roto. “No estás hecha para estos ambientes”. Debe ser porque la lógica no me deja creer en la casualidad o porque el corte sigue rezumando sangre pero no dejo de verme renacer de la botella que me atrapaba. He roto el cascarón, solo me queda volver a aprender a andar. Necesito una madre que me saque de este círculo de perdición y me lleve por el buen camino; y qué mejor sitio para encontrarla a buen precio que el que me señalan esos neones multicolores y parpadeantes.
En la habitación todo empieza a cobrar sentido. Poco a poco las incongruencias del pasado se trasforman en una nube de polvo sin importancia tras cada paso hacia la estrecha cama de somier oxidado. Toco su piel desnuda bajo la luz agresiva de la lámpara; pero cuando la luz roza su espalda ya no es agresiva, es suave, aterciopelada; forma curvas de sombra que poco a poco desvelo bajo mis dedos; y a cada paso, ella también roza mi piel, y siente cada parte de sí como yo la siento, como un entramado que se acopla perfectamente a mi cuerpo, con una especie de simetría incomprensible, pero debemos suponer que existe porque eso es indudable.
Tu pureza me hace sentir el deseo más animal y primitivo. Gracias a ti puedo bajar de la nube que me aprisiona, esa nube soñadora a la que accedí por frustración, por añoranza de oscuridad, porque la luz ya no me hacía ningún bien y necesité del candil y la humedad del sótano para alimentar a mis demonios. Ahora los pies tocan el suelo y siento mi cuerpo pesado cayendo hacia ti, hacia tu falda aterciopelada. Tú me haces recordar la inocencia, el retozar en el césped despeinado, esos paseos tranquilos sin preocupaciones insanas, allí donde no importa el lenguaje con que se interprete el mundo.
Estoy enfermo, y las drogas son el forúnculo que lo pone de manifiesto, pero por ahora permanece escondido tras la inmensidad de estos pechos carnosos, y vivo, sufro tu aliento ácido con olor a humanidad. Recorrer cada porción de tu cuerpo es como mirarme en un espejo, contemplar un complementario inalcanzable por definición; pero si logro el imposible, si mi cabeza consigue levantar las barreras que analizan cada movimiento y me deja ser uno contigo, entonces pequeña, no sabes lo que te espera; en toda tu sucia vida no habrás visto algo tan bello como el espacio, un lugar que no es perceptible por los sentidos, cuya dualidad esconde el secreto del pensamiento.
¿Por qué me dejas decir tantas insensateces Dios? ¿Por qué le dejas creer a tu obra insignificante que en sus palabras se encuentra el secreto de la vida?
Ya no creo en ti.
Déjame fluir contigo hasta lo más recóndito de tu ser, hasta que lleguen a mi todos los riachuelos de tu alma atormentada, que fluyan todos hacia mí, que yo bien sabré que hacer con ellos. A cada parte de ti le tengo reservada la forma más perfecta. Se amoldará a ella sin querer tan solo por casualidad inapelable. Y cuando la aplicación llegue a su fin, entonces solo cabe esperar una cosa, y ya sabes cuál. Lo supiste desde que atravesaste esa puerta de bisagras chirriantes, el punto de non retorno, el umbral hacia otra dimensión. No puedes resistirte. Tú querías que simplificara lass pequeñas imperfecciones hasta que la simpleza de una recta definiera tu belleza formal. Tengo hambre de ti, te necesito para sobrevivir al menos en tu historia, necesito hacerlo, poder aprovechar este último pedazo de realidad que la vida me ha preparado.
Tu belleza se asegura un lugar en el cielo. Cuando no miras, cada gesto inconsciente, cada palabra inocente que sale de esos labios carnosos crean arte. Acarician un espejo, donde se refleja la grandeza de tu alma. Pero ese espejo está sucio de perversidad, y no deja de escupir poesía contra la falda.
Dios ven a ayudarme. Ven a sacarme. Te prometo que si lo haces me agarraré a tu fe hasta que mis manos no puedan soportarlo. Pero ya sé tu respuesta. No quieres unas manos manchadas de sangre.
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